hombre asesina a su pareja embarazada de mellizos.

Eran  10.30 del pasado martes cuando María Elena cruzó la calle hasta la casa de sus vecinos, con una mano se tomaba el cuello y con la otra la panza. Golpeó la puerta y, con la poca voz que le quedaba, les dijo: “Ayúdenme, por favor, me asaltaron, me pincharon”.

La joven tenía las ropas desgarradas y sangraba de un corte profundo en el cuello y de varios puntazos en el estómago,  María Elena, de 43 años, estaba embarazada de cinco meses gracias a un tratamiento de fertilización asistida. Esperaba mellizos.

Los vecinos llamaron al 911 y rápidamente llegaron la ambulancia y la Policía, la llevaron hasta el hospital más cercano, el Belgrano de Villa Ballester. Pero al rato perdió la batalla.

“La mataron como un animal”, le contó a Clarín Magdalena, la vecina que la auxilió y la acompañó en la ambulancia hasta el hospital, todo sucedio en Pacífico Rodriguez 5412, de Villa Ballester, en el partido de San Martín. María Elena volvía de la carnicería que atiende con su esposo Javier en Zapiola y Echeverría, en el barrio de Belgrano.

Según allegados, los martes era el único día que solía volver sola, el marido tenía que ir a un mayorista, la joven tomó el tren para volver a su casa y, esa noche, en vez de llamar a un remís, prefirió caminar ocho cuadras desde la estación hasta su casa pese al frío y a la lluvia.

Así lo reveló Pablo, un conocido del matrimonio, al llegar a su casa de dos plantas, justo cuando estaba por abrir la puerta, María Elena fue interceptada por un hombre y una mujer. La amenazaron con un elemento cortante -se cree que era una especie de “cuter”- y la obligaron a entrar. Subieron a la planta alta y los ladrones empezaron a revolver todo, al tiempo que la amenazaban y la golpeaban.

Le pedían dinero, pero ella sólo tenía 20 pesos, según le contaría más tarde a su vecina. Los delincuentes hallaron algunas joyas y se las llevaron junto al dinero. Pero antes de escapar, inexplicablemente, atacaron a María Elena: le hicieron dos cortes profundos en el cuello y le dieron varios puntazos en el vientre. Como pudo, la mujer bajó las escaleras y agarrándose las heridas fue hasta la casa de un matrimonio de jubilados que viven justo enfrente. Golpeó y los llamó pidiendo ayuda.

Casi sin fuerza, la mujer le contó a Magdalena y Francisco lo que le había pasado. Llegó a decirles el número de teléfono de su marido y se desplomó en el hall de entrada. El matrimonio la envolvió con una manta y llamó al 911.

Magdalena la acompañó en la ambulancia. “Estaba consciente porque me contó todo, pero antes de llegar al hospital los ojitos se le pusieron blanco. Perdía mucha sangre. La entubaron, aunque no duró mucho. El marido llegó, pasó a verla y al ratito yo escuché el grito de él.

Fue terrible, desgarrador. Sentí una impotencia tremenda”, le contó Magdalena a Clarín. La vecina de la víctima admitió, llorando, que no había podido dormir en toda la noche. “Justo hoy (por ayer) cumplo años, pero no tengo motivos para festejar”, dijo. La puerta de su casa conservaba todavía las manchas de sangre de la mujer, María Elena y esposo Javier se habían mudado a Villa Ballester en diciembre del año pasado. Tanto sus amigos como los vecinos contaron que el matrimonio estaba feliz y les contaba a todo el mundo que esperaban mellizos después de hacer varios tratamientos de fertilización asistida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *